lunes, 11 de abril de 2011

Mi Profesora...


Soy estudiante de universidad. Estoy en mi segundo año, pero desde el pasado estoy loco por una profesora. Es que me vuelve loco. Esta buenísima. Y siempre viene guapísima, con sus tacones, sus faldas, su ropa ajustada,… ¡¡Y no me la puedo quitar de la cabeza!!


Estoy obsesionado con ella. No sale de mi cabeza. Estoy en su clase y me la imagino desnuda, con esas enormes tetas que tiene, ese pedazo de culo…En mis fantasías con ella siempre acabo follándomela encima de la mesa. Como dos salvajes. Porque yo creo que ella es una salvaje en la cama. Estoy casi convencido.



Hoy creo que me ha pillado fantaseando con ella. Estábamos en clase y  mientras en mis sueños estaba apoyándola sobre la mesa y follándomela a cuatro patas he perdido la noción del tiempo. Cuando me he dado cuenta estaba empalmadísimo. Pero eso no es lo peor. La profesora me estaba mirando el bulto del pantalón. Yo me he quedado súper cortado pero a ella parece que le ha hecho gracia porque me ha lanzado una media sonrisa.

¿¿Me ha pillado?? ¡Joder, que palo! Aunque me ha sonreído…no le ha importado…¿¿le habrá gustado verme empalmado?? ¿¿O sólo le habrá hecho gracia?? No lo sabía, pero pronto lo iba a descubrir. 



El resto de la clase me la pasé mirándole con una erección de la ostia. No paraba de imaginar que ella me había la polla empalmada y fantaseaba con que se acercaba amí, se arrodillaba delante de mí y me comía la polla. Además, ella miraba el bulto de mi pantalón bastante con lo que mi excitación aumentaba, al saber que ella sabía que estaba excitado.

Al finalizar la clase ocurrió una cosa que me dejó helado. Cuando todos mis compañeros estaban recogiendo ella se acercó a mi mesa y me dijo que tenía que hablar conmigo sobre un trabajo que había hecho. Tenía alguna duda sobre lo que había escrito y quería que yo se lo aclarara. Debía pasarme al final de esa mañana por su despacho. 



Sí que era cierto que había hecho un trabajo recientemente, pero mi cabeza no era una excusa que había puesto ella. Creía que ella se había excitado al ver mi polla dura y quizás tendría la gran oportunidad de mi vida. Me pasé toda la mañana dándole vueltas a la situación, con una erección del copón. Porque mi cabeza pensaba en miles de posturas, en su cuerpo, en el mío…

Por fin llegó la hora. Fui a su despacho decidido. Quería follármela cómo fuera. Era la única oportunidad de mi vida para cumplir mi fantasía. Llegué y allí estaba ella, preciosa como de costumbre. ¡¡Era una diosa!!



Cuando me vio cruzar su puerta ella se levantó de su mesa y se dirigió hacía mí. Yo no sé si venía a besarme o no pero yo no pensaba en otra cosa y fui directo a pos su boca. Ella me devolvió el beso, pero parece que se pensó un poco mejor lo que estaba haciendo pues dejó de besarme y se volvió como para  enfriar la situación.  Pero a mí no había nada que me enfriara después de imaginármela toda la mañana desnuda y toda mía, así que la agarré por la espalda y empecé a morderle el cuello mientras mis manos masajeaban sus tetas.



No decía nada, sólo gemía. Parece que finalmente se dejó llevar por el deseo y disfrutó al máximo de mí. Y tanto que se dejó llevar. Pronto se dio la vuelta, se arrodillo delante de mí y tras sacarme la polla, durísima cómo estaba, se la metió en la boca y comenzó a chupármela.


¡¡Joder, que bien la chupaba!! Había fantaseado muchas veces con su boca en mi polla pero es que ni en mis mejores sueños imaginé que fuera tan buena. ¡¡Era una fiera!! Me succionaba el capullo como una buena putita, su lengua recorría todo mi rabo, desde los huevos hasta el prepucio. Y mientras hacía todo esto ella se masajeaba el clítoris. Parece que no quería perder nada de tiempo. Estaba deseosa de meterse mi miembro y sentirlo dentro de ella.





Cuando sintió que ya estaba suficiente excitada y lubricada, se levantó, me llevó hacía la mesa, tiró algunos papeles que habían en ella e hizo que me tumbara. Mi polla dura y empalmada cómo estaba apuntaba hacia el techo. Ella se subió a la mesa, se acuclilló y se situó en posición para meterse la polla hasta el fondo.



¡¡Que gusto, qué sensación!! Sentir cómo mi polla recorría esa vagina caliente y lubricada era una delicia. En tres embestidas mi polla consiguió entrar por completo. Pero ella parecía que quería más. Notaba cómo sus labios mayores empujaban mis huevos hacia abajo, haciendo fuerza, para sentir mi polla más adentro aún. Empezó a cabalgarme brutalmente. Menudas embestidas, fuertes, mas fuertes, mis huevos golpeaban con su cuerpo pero a ella parecía encantarle. Lanzaba gritos de placer. Y eso me excitaba aún más.




Ella me follaba como una perra en celo. Estaba excitadísimo y sus movimientos bruscos y pasionales me lo decían. Una agitación enorme y unos enormes gritos, me advirtieron que estaba apunto de correrse. Efectivamente no tardó. Pronto noté su flujo recorrer mi abdomen y yo me excité aún más, si es que eso era posible.



Quería darle aún más caña. Quería ser yo el que me la follara. Así que la apoyé en la mesa y se la clavé de lado. Empecé a follármela con muchísima rapidez. La embestidas eran brutales. Una tras otra, sin descanso. Ella gemía, Me arañaba la espalda con su mano, que me apretaba contra ella para sentir todo mi rabo hasta el fondo de ella.






Estaba a punto de correrme. Era inminente. No quería correrme dentro de ella porque no me había puesto ninguna protección, así que la saqué, me arrodillé encima de ella y solté toda mi lefa sobre sus tetas. Ella parecía encantada con mi leche recorriendo sus tetas y con mi polla jugando con ellas.


Sigue siendo mi profesora favorita.

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