lunes, 11 de abril de 2011

Mi mejor entrevista de Trabajo (que buena era la muy puta)



Cada día es más difícil encontrar trabajo. Y eso que tengo mi carrera universitaria, ¿eh? Pero hace dos años que acabé y todavía no había podido encontrar trabajo de lo que estudié. Había echado ya no sé cuantos currículum, había hecho no sé cuantas entrevistas…pero nada, no encontraba nada.

Pero el otro día en una entrevista de trabajo se me cruzaron los cables e hice algo que cambió mi situación laboral.


La entrevista era para una gran multinacional de esas en las que tienes bastantes promociones para poder ir ascendiendo. En definitiva, que era un puesto muy interesante. Allí estaba yo muy mona, con mis mejores galas intentando deslumbrar al entrevistador y ganarme el puesto. Por cierto, que el que me entrevistaba estaba muy muy bueno. Tenía algo más de 30 y se le veía muy potente sexualmente. Poco después descubriría que mi intención era acertada.

En fin, en lo que estaba. Que allí estaba yo delante del entrevistador. Mientras él me hacía preguntas sobre mi pasado laboral y sobre mi experiencia, yo no dejaba de pensar en su potencia sexual. Sé que no era la mejor situación, pero después de tantas entrevistas cómo había hecho ya, estás un poco de vuelta de todo.


E imaginándome eso fue cuando se me cruzaron los cables y le dije: “¡¡Tengo ganas de que me folles!!” Su cara de sorpresa fue increíble. Estoy segura que nunca le habían dicho eso en una entrevista. Pero no me corté ahí y continué con mi locura. Me levanté de la silla, me dirigí hacía él y me senté en sus rodillas poniéndole mis grandes tetas en la cara.

¿
Qué pensáis que hizo? Comérmelas cómo si del mejor manjar del mundo se tratara. Llevaba una blusa con un súper escotazo, pero me lo bajé aún más para dejar al descubierto mis pezones. Él chupaba como una bestia y mis gemidos eran poco a poco más elevados.

Cómo estaba arrodillada encima de él, notaba como su polla luchaba por salirse del pantalón. Notaba un miembro muy duro y muy grande. Pero tenía ganas de comprobarlo, así que me arrodillé esta vez en el suelo y le bajé el pantalón. Efectivamente, una polla dura y larga salió como un resorte del pantalón. Era maravilloso ver ese pedazo de miembro en erección así que chorreando como estaba de deseo, me la metí en la boca y empecé a follármela con mi lengua.



Él con sus manos en mi cabeza dirigía la velocidad con la que quería que se la comiera. Quería que me la introdujera toda en la boca pero ese pollón era imposible de tragar. Pero mi coño sí podría. Así que me levanté, me apreté bien a él mientras nos besábamos con fuerza y le dije que quería que me follase allí, sobre la mesa.

Me incliné sobre la mesa, dejándole todo mi coñito húmedo al descubierto. Él tanteo un poco con sus dedos mi rajita, imagino que para ver si estaba bien lubricada, pero yo estaba chorreando literalmente, así que me introdujo la polla toda de una. Sentir esa enorme verga penetrándome hasta el fondo hizo que lanzará un grito enorme.

Y cada embestida me hacía temblar de pasión. Era tremendo cómo me estaba follando. Me estaba encantando sentirme totalmente llena y me corría una y otra vez. Cada vez que él me notaba temblar se ponía aún más burro con lo que las embestidas eran aún más fuertes.
Pero ese semental aún me iba a sorprender más. Sacó su polla de mi coño comenzó a lamerme el ano. Yo intuía lo que quería hacer pero no estaba segura que ese pollón entrara en mi culo. Fue lamiéndomelo y penetrándome con sus dedos hasta que intuyó que entraría. Y efectivamente entró. Lo fue introduciéndolo poco a poco hasta que me lo clavó hasta el fondo. Esta vez sentí como si me rompieran en dos pero él estaba tan ciego de pasión que no podía parar.


Me embistió no sé cuántas veces, cada una de ellas más brutal que la anterior. Aunque reconozco que me estaba encantando. Y por fin me estalló dentro de mi culo con un fuerte grito de placer. Toda su caliente leche brotaba dentro de mí y recorría cada parte de mi culo hasta llenarlo por completo.

Fue la mejor entrevista de mi vida. ¿Si conseguí el trabajo? ¡Acaso lo dudáis
!

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